En estos días me he estado dando cuenta de que un lector de mi blog tiene más oportunidades de enamorarme que un ser humano común y corriente que nunca se haya enterado de que escribo por Internet.

Una persona que haya leído mi blog sabría que no debe invitarme a comer sushi, por ejemplo. Sabría que siempre voy a querer tomar Nestea, no importa si hace calor o frío.
Podría hablarme de París y Roma, haciéndome soñar… con lo que yo misma he contado. También hubiese acertado enseguida con el regalo de navidad, sabiendo de sobra que si escoge el DVD Unplugged de Ricky Martin, está hecho.
Y si vamos un poquito más lejos, al leer mis posts sensuales, ¡sabría cómo hacerme el amor! Ay Dios…

Al mismo tiempo, un lector de mi blog también sabría que tengo mis experiencias intensas de vez en cuando, sabría que tengo melancolía mezclada en la sangre y si fuese sólo un poquito malicioso, podría tomar muchísima ventaja de eso.

¿Cómo puede ir yo poco a poco con alguien que se ha leído mi vida entera?
¿Quién me manda a mí a publicar mi vida entera en Internet?
Es poderoso todo esto, ¿no?
Con razón Time nos escogió como persona del año…