Si yo fuera otra, le haría caso a mi vocecita necia y saldría corriendo lejos de tu presencia. Pero esta que soy, con tanta hambre de cariño, se queda y te soporta. Esta que soy se pinta paisajes de primavera a tu alrededor y escribe guiones de películas románticas con tus gruñidos de fastidio.

Esta tonta te abraza, te dice frases dulces y sonríe al pronunciar tu nombre, porque le da un respirito a su corazón. Porque volver a mudarse a la soledad le resulta tan pesado, que se queda tejiendo ilusiones … “a ver qué pasa”.

Yo sé que no eres quien conviene, yo sé que esto no tiene futuro. Pero trato de alejar lo más posible la pared con la que ya sé que me voy a estrellar, porque al fin y al cabo, rodar hacia un golpe contundente también es vivir.

Quizás haga falta darse duro en la frente para volver a empezar.