Mi amigo perseguido

preso

Hace tiempo conocí a alguien que se convirtió poco a poco en amigo, todo un señor con una familia preciosa. Tanto él como su gente fueron desde el principio una fuente abundante de espiritualidad y orientación para mí y para muchos otros.
Una verdadera vocación de fé, una palabra de aliento cada vez que lo hemos necesitado.

Una noche, por una de esas cacerías de brujas que hace este gobierno que se regodea en el ajuste de cuentas, mi amigo debió esconderse de la justicia.
Una justicia politiquera que vino a su casa a sacarle de su cama para acusarlo de una gestión pública corrupta. ¿Con qué moral?

Y sí, muchos me dirán «Bueno, pero si se esconde… no será por santo». Lo cierto es que el tratamiento que se le está dando a este caso particular, que afecta no sólo a mi amigo sino a varias personas involucradas, está bastante lejos de un estado de derecho. Y no hay santidad que se entregue sin reservas a lo que está contaminado desde el principio, a menos que seas, no sé… Jesucristo.
Creo que la forma de aplicar justicia en esta historia particular ha sido más bien la de «Pásame ese carajo pa’ allá, pa’l cuartico y que nadie le dé comida hasta que yo no lo ordene, por ladrón».

Por esa razón, por miedo a podrirse en un cuartico es que mi amigo no sale a la luz. Ha preferido quedarse metido en un escondrijo que nadie conoce y desde allí envía saludos y bendiciones.
Nada de celulares, porque ya la familia sabe que están intervenidos; nada de mails, nada de comunicación que pueda ser interceptada.
¿Paranoia de persecución? Al parecer no, al parecer nada es suficiente para proteger su integridad.

Y además me pregunto: si realmente su gestión fue corrupta, ¿por qué vive en una casa apenas más grande que la mía? ¿por qué a veces no le alcanzaba para pagar el celular? ¿Por qué su familia se mantiene con una tiendita de libros en el centro y no con un complejo turístico en Margarita?

Yo no digo que su conducta sea errada o correcta. No puedo decir si su gestión fue corrupta u honesta, pero entiendo su miedo y me duele verlo alejado de su gente.

Si debe ponerse a la orden de la justicia, está bien. Pero que esa justicia sea realmente justa, dispuesta a desarrollar una investigación y a poner todos los argumentos en la balanza.
No a establecer un juicio donde mi amigo ya perdió de antemano.

3 comentarios en “Mi amigo perseguido

  1. Desde Chile, un abrazo a tu amigo.

    La justicia (sic) es una prostituta que se acuesta sólo con los que pueden pagarla (y no te voy a decir el resto de lo que pienso..vamos que esto lo leen menores)

    Con un amigo pensabamos que tipo de moral tendriamos, si la ley no pudiera tocarnos.. y nos dimos cuenta que es el tipo de moral que tienen los poderosos.

    Besos
    Caín

  2. Cuando vinieron a buscar a los Polacos ……………
    …………..
    …..
    Cuando me vinieron a buscar a mi, ya no había nadie que reclamara.

    Pues sip!!!. El viejo cuento de Bertol.

    Lo duro es ver que esa vaina se esté dando en Venezuela.
    Nos lo merecemos por promiscuos.
    Veremos si seguimos perdonando todas las ratadas de los infames equivocados de siempre.
    La justicia podrá ser puta, parcializada y vendada. Pero eso es culpa de quien la dirige.
    Acuerdense que también puede tener una espada filosa y vengadora.
    HAY QUE GASTAR PLOMO CON LOS ZAMUROS

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