Sólo un segundo…

Pensé toda la tarde que quizás sucedería… que hoy iba a verte gracias a esas jugarretas del destino que a veces nos cruzan. De hecho, ya ni siquiera son fortuitas, he aprendido a identificar esas oportunidades de verte y si los dioses me sonríen… de darte un beso en la mejilla.
Entre carreras, acompañantes retrasados, colas y un refresco que se tardó mil años… llegué tarde.
No sabía si estabas realmente ahí entre tanta gente, entre tantas risas tontas, entre tanta oscuridad.
Y empecé a caminar de vuelta a casa, ya resignada a que la noche terminara sin emoción. Alguien me tomó de la mano y me subió a su carro, dándose cuenta de mi silencio y mi distancia.
Y justo cuando ya no había más nada que hacer, en un gesto de último intento, levanté la mirada…
Y ahí estabas, con los ojos clavados en mí, como si alguien te hubiese dicho exactamente hacia donde mirar.
Alto, informal, de gorra volteada, perdido en el espacio… encantador.
Un segundo, sólo un segundo duró ese cruce de miradas que enseguida reactivó las mariposas en mi estómago y me devolvió la sonrisa. Y por si fuera poco, me ha traido con la piel erizada hasta aquí a escribirte, sin la menor intención de dejarme dormir.
Sólo un segundo…

2 comentarios en “Sólo un segundo…

  1. Sentado sobre mi cama, enciendo un cigarro y las sombras comienzan a moverse lentamente, como si tuvieran vida propia.

    Aqui solo hay espacio, vacio, figuras y el frio tan particular de la noche que esta acariciando mi piel. Y mi cabeza no hace mas que retumbar tu silueta aquella noche.

    Un instante que sera eterno hasta el dia en que te vea de cara y a los ojos de nuevo.

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