Sueño de guerra II – La Reflexión

Viene de Sueño de guerra

Luego de levantarme todavía con el susto en el corazón, me lavé la cara y me puse a pensar: “Y si de verdad tuviéramos una guerra en Venezuela ¿cómo sería? ¿qué haría yo?
Si tuviese que escapar de Barquisimeto, ¿a dónde iría? Valencia es la ciudad más cercana donde tengo familia, pero tendría que tener la seguridad, o al menos la sospecha, de que algo de estructura quedó por allá.
Y aún así, si son dos horas de camino en carro, ¿cuánto me tardaría en llegar a pie?
Si tuviese que irme a otro país, ¿huiría a Colombia, a Brasil? ¿ A dónde?

Si hablamos de trabajo… ¿ejercería yo mi rol de comunicadora? ¿me quedaría en la radio a dar información? ¿saldría al aire con mi compañero El Emperador a darle ánimo a la gente? ¿me atrevería a hacer un panfleto de noticias con nuestro Periodista de Paz?
Creo que sería muy cobarde para eso. Creo que iría a la radio, pero no a difundir noticias sino a preguntar si alguien ha visto a mi familia.

Recuerdo cuando mi mamá francesa (la misma que me recibió en su casa, en Marsella, durante un año) me contaba de la partida de su papá a la guerra contra los alemanes. Ella, sus hermanos y su mamá quedaron totalmente impotentes en ese momento. No había la posibilidad de pedir al gobierno que reconsiderara, que lo pensara mejor, no. Había que ser “patriota” y lanzarse a echar plomo y ya.
Luego, la desesperación de no saber si Papá iba a volver. Sin saber si realmente estaba bien, escuchando noticias de muertes y desapariciones. Y sobre todo, preguntándose si tanta batalla , perdida o ganada, valía la pena.

Yo no lo había entendido bien hasta que fui a Basílica de Nôtre Dame de la Garde en Marsella también. En la pared que da al puerto, se conservan aún los huecos de la artillería que recibió la iglesia por parte de los alemanes que querían tomar la ciudad, sin lograrlo.
Hasta ese momento, la guerra para mí era algo de película, algo que pasó una vez hace años en un mundo muy lejano y que se estudiaba para no quedar como inculto, pero ver esos simples huecos en la pared me hicieron sentir que la guerra era de verdad… y era horrible.
Y aún así, jamás he visto ningún letrero que diga “Auschwitz”, ni he ido al cementerio de Arlington , ni he estado nunca cerca de Hiroshima.

Fui una vez al Museo de Armas de París y cuando entré en el salón de Hitler, me dio tal arrechera que sólo duré 5 minutos, a pesar de que mis acompañantes estaban de lo más emocionados, viendo cosas con el emblema de las SS, pistolas y demás “souvenirs”.

Cuando se ven las cifras de la Segunda Guerra Mundial: 50 millones de muertos, 6 millones de judíos fallecidos, etc. uno se dice «Hay que ver que sí somos bien PENDEJOS en este mundo». Y no sólo lo fuimos, lo SEGUIMOS SIENDO.

Señores, las negociaciones de paz deben existir por encima de cualquier cosa, las pruebas nucleares no deberían permitirse por ningún motivo ni mucho menos considerarse «un éxito», esas luchas estúpidas porque en los tiempos de Abraham alguien dijo «esta es la tierra de Yahvé» deben analizarse, discutirse y reformularse para no seguir TODA LA VIDA en guerra, ¡por Dios!

No es tan fácil, lo sé…
No es salir a la calle con una pancarta y regresar con un premio Nobel de la Paz.
Pero tenía que decirlo. A mi manera ingenua e idealista, pero al menos decirlo.

4 comentarios en “Sueño de guerra II – La Reflexión

  1. Tu sueño y tu posterior reflexión no se aleja de la realidad de muchos países, situaciones como las que ha descrito se presentan incluso a diario. Dudas, temores, actos macabros, etc… son el pan de cada día y eso debemos evitar a traves de negociaciones de paz (aunque no estoy seguro que las actuales funcionen mucho) como lo has manifestado. También debemos combatir el lenguaje agresivo y de confrontación que nunca trae nada bueno.

    Afortunadamente a pesar de la alharaca de algunos como el innombrable, esa triste realidad esta lejana a la nuestra. Somos un país pacífico, sobre todas las cosas y así seguiremos siendo.

  2. tuve la oportunidad de conocer la segunda patria de mi padre (Francia) y al ver los lugares en los cual el centraba su «hazañas de guerra» me embargo la misma tristeza que a ti….

    Realmente como dijo Jaume «el Perich» (Humorista Catalan)… «es una lastima que la persona que se atreva a declarar una guerra no este obligada a darse un tiro en la sien inmediatamente»

    Lestat.

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