Así, así … como fiera salvaje…

Hoy no vamos a hablar… ni a decirnos cariñitos ni a hacernos promesas hermosas.
Hoy lo que quiero de ti es simple: sexo.
Apaga la luz y no me dejes ver quién eres, solamente necesito sentirte encima, debajo… adentro.
Dale volumen a la música y muévete lo más duro que puedas, suda conmigo mientras damos vueltas y probamos todo lo que pase por tu mente… y no te canses muy rápido porque esta lucha durará toda la noche.
Esta vez quiero que nos toquemos con fuerza, quiero verte apretar los párpados mientras mi lengua te recorre por todas partes… estás divino.
No te preocupes por los vecinos, no detengas tus gemidos que son deliciosos ni hagas caso a los ruidos de la cama; estamos aquí para olvidar eso que llaman «moral»… total, hace mucho que la perdimos.
Hoy se vale todo, amigo.
Hoy puedes pedirme lo que tú quieras, mientras la música siga sonando:
«Así, así… como fiera salvaje…»

Si entraras por esa puerta…

… me harías la mujer más felíz del mundo.
Reconozco que sería extraño verte entrar, tenerte aquí con esa sensación de no saber qué hacer, qué decir.
Pero sería hermoso invitarte a pasar y verte bajo la luz de mis espacios, ofrecerte una cena especial y poner la mesa con velas y flores sólo para tí.
Sería bonito compartir un Nestea contigo, escuchar la música que tú escojas mientras te acuestas en el sofá y sonríes…
Yo sólo me atrevería a verte desde cerca, ni siquiera a tocarte. Mi mente se concentraría en fotografiarte y hacer de ese momento una imagen eterna y sublime.
Ojalá perdieras el miedo a venir, ojalá ese instinto rebelde que llevas dentro realmente se despertara y te hiciera llegar hasta aquí.
Si sientes que es hora de darle oportunidad a algo que nos debemos desde hace tiempo, si sientes que quieres decirme algo bonito que me reconforte, dale permiso a tus pies para encontrarse con los míos.
Quizás no sepas exactamente donde estoy, pero no me cabe duda de que encontrarías el camino.
No tienes que avisar, sólo ven… yo estaré esperando.

Modelos famélicas: ¡¡¡abran los ojos!!!

Yo no sé a ustedes pero a mí estos cánones de belleza me dan miedo.
Luego de enterarme de la muerte de la modelo brasileña, me pregunto cómo una mujer hermosa, de apenas 21 años, con una carrera exitosa por delante, pudo llegar a ese estado de autoflagelación en el que sólo se permitía comer manzanas y tomate, dejándose morir por falta de alimento… y lo peor: a pesar de estar delgada como un palo, seguía empeñada en verse uno que otro cauchito por allá. ¡Por Dios!
Al final, sólo se me ocurre una respuesta: estaba enferma.

La anorexia tiene síntomas que podrían parecer frívolos pero ya se ha comprobado sobradamente que se trata de una enfermedad peligrosa, en la que se altera la percepción de su propio cuerpo, viéndolo siempre gordito. Y con respecto a las dietas, son totalmente radicales: ¡¡simplemente dejan de comer!!!
Al menos algunas agencias de modelaje están rechazando a aquellas chicas que no tengan apariencia saludable, pero repito, sólo ALGUNAS agencias.

No está mal cuidarse, comer sano y hacer una dietica que aplane la barriguita, pero de allí a desmayarse, tener problemas de coordinación, depresión, faltas de regla y demás desajustes corporales, es demasiado.
Por favor, si alguno por ahí tiene una sobrina, prima, novia, hija que está jugando a ser modelo famélica para conseguir el cuerpo de Giselle Bundchen en 1 mes… cuidado.
Denle una arepa de pernil y llévenla al médico sin contemplaciones.

PD: O al menos envíenle el link de nuestra Gordita Linda, que tiene la autoestima muy bien puesta.

Cómo odiar un tema que antes le apasionaba

Haga de ese tema su tesis.
Cúbralo de reglas metodológicas, de capítulos específicos, de estructuras justificadas, de tabulación de datos, bases teóricas, bases legales, citas textuales entre comillas e indicando página, de antecedentes de otros ingenuos tesistas que se apasionaron con el mismo tema, de conclusiones que ya sabíamos desde el principio y de una bibliografía y cuadros anexos que terminarán de confirmar solemnemente la imagen de inmaculado investigador en que se ha convertido, cuando en realidad, sólo quería charlar de un tema simpático.
En fin, sáquele el corazón a esa idea brillante e inspiradora que se le metió en la cabeza y haga de ella un manual académico obeso que vomita normas y le succiona toda la energía. Un fajo de páginas numeradas (en romano y ordinales) que quizás sólo leerá usted mismo y si tiene suerte, también su tutor.
Eso sí, al transformar su pasión en hielo universitario, recuerde enmarcar todo en los márgenes infalibles: 4,4,3,3.

Flojera amorosa

Ya sé que he demostrado hasta la saciedad que soy una enamorada empedernida, que floto por los aires cuando alguien habla de amor y suspiro corazones rosados a cada rato.
Pero la verdad es que a veces, me imagino pasar otra vez por el PROCESO DE ENAMORARSE y sinceramente, me da ladilla.
Conocer a una persona nueva, saber qué le gusta, qué no, que me hable de sus proyectos, que me presente a su familia, que me introduzca en su vida… me provoca un enorme bostezo.
No es que prefiera estar sola, pero sinceramente, EN ESTE MOMENTO (supongo que eso cambiará luego) se necesitaría un hombre extraordinario, increíble, simpático, bello, súper inteligente, cálido, casi perfecto para lograr despertarme de esta flojera amorosa que tengo.
¿Quién sabe?… quizás el Niño Jesús me lo traiga.

Enamorada de una foto vieja

Hoy me he dado cuenta de que no estoy soñando con lo que «podría ser», sino con aquello que fue hace años y nunca más será…
No eres ni la sombra de aquel caballero andante que venía a enamorarme con sonatas, lamento decir. Ya no eres el hombre que me hacía suspirar y que me hizo olvidarme de mí misma para seguirle sin reparos.
Ahora, él existe sólo en mi memoria.
No sólo yo te perdí… tú también te perdiste a tí mismo.
Mi inmensa nostalgia me pone hierro en los pasos al caminar, no lo niego, pero hoy más que nunca mi decisión de seguir adelante se mantiene firme.
Soy incapaz de botar nuestra vieja foto, pero créeme que la quité del borde del espejo y la puse en la caja de cartón que dice «En proceso de olvido».
Fin del cuento.