Quizás en otra vida…

Ya mi propia conciencia me lo había advertido, ya me había halado las orejas diciendo que eras prohibido… ¿Recuerdas?

Esta inyección de adrenalina deliciosa me ha hecho estremecerme, pero ya ves… tanto ácido ha terminado por corroerme el estómago y el corazón.
No está bien, no se debe.
Me he imaginado intentándolo contigo y me gusta la idea, sólo que caminar a tu lado significa mostrarle mi culpa a mucha gente, significa pelear contra el mundo de cara al viento y perdona mi sinceridad pero… no estoy dispuesta a hacerlo, lo siento.

Y sí, sé que tienes mil preguntas:
¿Que me acostumbré demasiado rápido a tu compañía? Sí, reconozco que me encanta tenerte cerca.
¿Que me gusta que me llames y estés pendiente de mí? Sí, me gusta tener tu atención, es verdad.
¿Que me ha sorprendido tu ternura insospechada cuando me dices “chiquita” o “corazón»? Jajajajajaja, cierto!! Me pongo más chiquita todavía…

Todo eso es verdad, no tienes por qué dudarlo. Simplemente la realidad algún día va a salir y ninguno de los dos tiene ganas de buscarse problemas, cuando hasta hace poco cada quien vivía su vida en paz.

No es fácil, me duele el corazón de tener que explicarte algo que ya sabes. Me quedo sin fuerzas en el cuerpo para reunir el valor de dejarte ir.
Mierda, cómo duele ser prudente, cómo cansa tener conciencia…

Se me quedan mil besos en los labios que se mueren por salir a encontrarse otra vez con los tuyos. Se me ocurren mil ideas de cosas que podríamos hacer juntos…
Pero está mal, no se debe.
Quizás en otro tiempo, en otra dimensión… en otra vida.

Dios bendiga al hombre que llama

Derrama, oh Señor, toda tu gracia sobre ese raro espécimen masculino que se toma la molestia de llamar a su compañera sólo para saber cómo está.

Bendice, Padre, al varón que guarda un tiempo para preguntar si su chica ha comido, si le rindió la tarde en el trabajo o si todavía lo quiere como ayer.

Extiende tu mano, Señor, a aquel macho que escribe varios mensajes al día y no le molesta mostrar un verdadero interés a través de las telecomunicaciones.

Y al resto de ese género desconsiderado, Padre, a través de tus maneras misteriosas, hazle llegar mi más sincero mensaje «¡Aprendan a llamar, desgraciados!».

Amén…

Bajo la ducha…


Con la luz apagada pero el instinto totalmente encendido…
Nunca imaginé que te verías así de divino, que tus formas resultarían más apetitosas con cada gota de agua…
El jabón resbala por todas partes y el agua tibia viene a sumar calor a este encuentro… como si no fuera suficiente con el que emanamos tú y yo.
Me encanta esa sonrisa maliciosa, ese cabello despeinado y la calma que da paso a la intensidad cuando tu cuerpo lo pide.
Acompáñame bajo esta ducha de madrugada y cierra los ojos…

Prohibido eres…

… por donde te mire.
Inconveniente, inadecuado, mal visto, incorrecto, impropio, indebido.
Lo supe enseguida cuando me viste directo a los ojos aquel día de diciembre, supe que me estaba metiendo en problemas y más aún, sabía que tenía unas ganas inmensas de que ese problema se diera con todas sus letras.

Y los dos estábamos conscientes… estaba mal.
No sé decirte exactamente por qué razón, de hecho, mientras más lo pienso, más me convenzo de que las razones en contra son tontas cuando de verdad quieres algo.

Luego de siete horas de charla, de verdadera conversación, llegamos a la conclusión de que nos sentíamos más cómodos entre nosotros mismos que con el resto del mundo. En el aire, se respiraba esa sensación de querer acercarse un poquito más y ciertamente, ya el beso imaginario no aguantaba las ganas de convertirse en real.

No había fuerza que nos detuviera, todo esto se había vuelto inevitable. Ya yo no podía pasar ni un momento más sin conocer tus labios, tus brazos, tu fuerza; teníamos que permitir que la naturaleza entrara en escena y nos llevara a un lugar especial, tuyo y mío…

Aún abrazados y con una sonrisa de felicidad en el rostro, una ola de lucidez puso en tu boca una pregunta fulminante: “¿Y ahora qué hacemos?”
Era difícil pensar con tu olor envolviéndome el cuerpo y los ojos cansados de no dormir; mi razonamiento estaba lejos de darte una respuesta concreta.
Sólo pude decir una frase honesta y simple: “No tengo ni idea”.

Nostalgia culinaria

Puede parecerte extraño pero desde que te fuiste no he cocinado más… sí, ya sé que cuando andabas por aquí cerca tampoco cocinaba mucho, cierto, pero al menos lo intentaba.
Tenía la inspiración de agradarte, de que probaras algo mío que te hiciera sonreir…
Y de alguna forma lo logré, ¿no?

Me sentí triunfadora cuando me dijiste un día: “Me muero por una Pasta a la Carbonara como la tuya, mi amor”. ¡Salí corriendo a prepararla! … y créeme que no la he vuelto a hacer, ni siquiera para mí misma.

Recuerdo cuando dije que te iba a hacer un lomito con champiñones sin saber bien la receta… ¡y quedó delicioso!!
Te recuerdo también con la ensalada caprese, con una sopa de cebolla gratinada y con una gelatina de naranja.

Eras un motivo especial para poner corazón en los ingredientes, atreverse a crear sobre la hornilla y servir la mesa en todo su esplendor.
Sólo con la idea de obtener una recompensa preciosa: tu bienestar.

Hoy no salgo de un sandwich light, una lata de atún y quizás una pasta con pollo…

Lee mi blog … y enamórame

En estos días me he estado dando cuenta de que un lector de mi blog tiene más oportunidades de enamorarme que un ser humano común y corriente que nunca se haya enterado de que escribo por Internet.

Una persona que haya leído mi blog sabría que no debe invitarme a comer sushi, por ejemplo. Sabría que siempre voy a querer tomar Nestea, no importa si hace calor o frío.
Podría hablarme de París y Roma, haciéndome soñar… con lo que yo misma he contado. También hubiese acertado enseguida con el regalo de navidad, sabiendo de sobra que si escoge el DVD Unplugged de Ricky Martin, está hecho.
Y si vamos un poquito más lejos, al leer mis posts sensuales, ¡sabría cómo hacerme el amor! Ay Dios…

Al mismo tiempo, un lector de mi blog también sabría que tengo mis experiencias intensas de vez en cuando, sabría que tengo melancolía mezclada en la sangre y si fuese sólo un poquito malicioso, podría tomar muchísima ventaja de eso.

¿Cómo puede ir yo poco a poco con alguien que se ha leído mi vida entera?
¿Quién me manda a mí a publicar mi vida entera en Internet?
Es poderoso todo esto, ¿no?
Con razón Time nos escogió como persona del año…

¿Por qué estoy tan molesta?

Ese baño ajeno me parece sucio, me da asco. Me molesta andar de viaje, usando vainas prestadas y limpiando la crema que se derramó en la maleta (&%$%&%$). Lo peor es que si me hubiese quedado, estaría molesta por quedarme.

Me ladilla que mi mamá me hable, que mi hermana no se levante temprano, que mi hermano se vaya con los amigos y no salgamos a bailar con los primos, como quedamos.

Me irrita sobremanera este calor infernal y eso sólo me recuerda que no he comprado el aire porque estoy ahorrando pa’ otra cosa, que no termino de comprar. Qué porquería.

El frente de la casa tiene tierra pero yo no voy a limpiar un coño. Que lo haga la señora que pa’ eso está.

No quiero cambiar de trabajo porque el mío me parece cool y el otro me hace sentir vieja. ¿Tengo realmente que cambiar? ¿Será para bien o para mal?
Esa presión me tiene al borde!!!

Me enerva haber dejado el cargador del celular en Maracaibo. Qué ladilla, otra vez. Seguro que *** me llamó y yo ni siquiera le puedo contestar porque no me sé su número. ¿Por qué se me tiene que olvidar todo siempre?

¡Me molesta esta alergia incurable que no me deja vivir!! Toallines de papel, mocos, pastillas, nariz roja, voz nasal… ¿hasta cuando?

Me arrechó el taxista de ayer que nos trató de la forma más grosera posible. Mi mamá lo amenazó con la policía y todo. Provocaba colgarlo de las bolas, al imbécil ese.

Me molesta haber esperado las ofertas de Enero de BECO pa’ comprarme una jarra de agua decente y un mantel, y resulta que ahora no hay. Ni jarra ni mantel. CdlM…

Me ladilla haberme paseado toda la ciudad buscando una agenda y no haber encontrado ninguna que no sea de Pasqualina, Julieta, Garfield, Hello Kitty y Paulo Coelho. ¿No hay agenda para la gente seria?

Ultimamente todo me molesta, no sé por qué. Y no es sólo que me incomoda, es que me ARRECHA.
De pana que siempre estoy esperando que se mantenga el orden que YO tengo en mi cabeza y si ese orden se altera por un detalle, ya se me forma el caos en el cuerpo.
No se puede vivir así…

PD: Al que me pregunte si tengo la regla, le mando una maldición egipcia… cuidadito, pues.