Creo recordar que era un día domingo cuando mis hermanos, mi papá y yo fuimos al río a disfrutar del agua fría y el sol caliente. Mi mamá, como ella misma dice, siempre ha sido “un gato para el agua”, de manera que prefirió quedarse en casa y quizás, disfrutar por fin de un espacio raramente solitario.

Había mucha gente, todos conocidos, puesto que vivíamos en un sitio pequeño donde casi todos éramos amigos. Yo tenía unos nueve años, mi hermana tenía cuatro y mi hermano, sólo tres.

Teníamos una amiguita también de cuatro años a la que le gustaba jugar conmigo, se subía a mi espalda y me hacía recorrer el río como llevándola en un propulsor. ¡Se divertía mucho! Y así se nos pasaba el tiempo chapoteando y buscando piedras…

En ese recorrido por la parte más profunda del río, que quizás me llegaba a la altura del pecho, íbamos caminando contentas cuando sentí que mis pies tropezaron con algo. Extraño, no era una piedra, era más bien blando…

Metí la cabeza en el agua para ver qué era… y pude distinguir entre el agua oscura un pedazo de tela azul. Incliné más la cabeza y luego de abrir bien los ojos, por fin lo vi con claridad: era mi hermano de tres años, desmayado en el fondo del río. La tela azul era el traje de baño pequeñito que mi mamá le había puesto esa mañana.

Recuerdo que no sentí miedo, al contrario… estaba como confundida, preguntándome “Pero bueno ¿y qué hace el bebé aquí?” y como una reacción natural, lo único que pude hacer fue estirar el brazo y tratar de sacarlo del agua.

Todos los padres que estaban pendientes de los niños creyeron enseguida que era yo quien me estaba ahogando, junto con la chiquita que estaba paseando conmigo, y en cuestión de segundos, unas cinco personas se lanzaron al agua.

Alguien agarró a la niña con desesperación y yo me liberé de la carga que tenía en la espalda, para bajar por fin a agarrar a mi hermano. Cuando salió del agua no se veía nada bien: estaba inconsciente, tenía la cara morada y estaba muy frío. Sólo entonces la gente comprendió lo que estaba sucediendo.

Alguien me lo quitó de las manos y lo llevó a la arena, tratando de hacer que reaccionara. Mi papá lo levantaba y lo agitaba, sin darse cuenta de que no iba a hacerlo volver en sí con tanta fuerza.

Una vecina, que el día anterior se había encontrado un manual de primeros auxilios mientras arreglaba un closet viejo, supo colocar a mi hermano en la posición correcta y darle respiración boca a boca hasta escuchar un sonido que nos devolvió el alma: una débil tosecita de bebé.
Mi hermanito estaba de vuelta.

Nunca me dio el crédito de haberlo salvado, el malagradecido ese… siempre decía que lo había salvado el Niño Jesús.
Pero aquí entre nosotros, cada vez que veo a mi hermano hecho un hombre fuerte, bello y saludable, sé que el Niño Jesús existe y le doy gracias por ayudarme a sacarlo del agua aquel domingo…

Esta es una respuesta al meme “5 cosas que no saben de mí”:
1.- Salvé a mi hermano.

8 comentarios en “

  1. Es bueno leer el cuento por la protagonista. Claro que eternamente todos te debemos las gracias por el que hayas salvado a tu hermano, ahora todo un hombresote profesional y genial ser humano. No recordaba que fueras tan pequeña, pero igual vale, salvaste a un ser humano y eso no todo el mundo puede contarlo. Tú estás en mi galería de superhéroes desde hace mucho.

  2. Y hablando de ser superhéroe, sería por eso que cuando tenías unos 3 añitos corrías por toda la casa de tu abuela con una toalla atada al cuello y gritando Pupemannn!!!!. Seguro ya no recuerdas eso.

  3. Entonces, Charlie???
    ¿Sacando los trapitos de mi infancia delante de todo el mundo?
    Jejjejjejee…
    Tú también estás en mi galería de superhéroes desde hace años!!
    TQM!!

  4. Amiga, yo nunca supe eso, que momento tan horrible!!! Ese es uno de esos cuentos que aunque fuiste la heroina y gracias a ti y al niño jesús tu hermanito se salvo, es mejor no recordar…

    Sólo me quedo una duda, de la historia: ¿Dónde Coño estaba tu papá o qué estaba haciendo?
    Si eso hubiese sido en esta época tu mamá seguro lo denuncia con la LOPNA… jajajaja

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