Tengo una taza…

No es una taza lechera, tampoco es una taza cualquiera…
Es una taza que compré el año pasado en París (sigo francesita, pues…) con la intención de regalarla a alguien especial.
Alguien que pudiera ser lo suficientemente sensible como para comprender lo que ella significaba para mí y más aún, que tuviera la intención de permanecer conmigo… con taza o sin taza.

Está demás decir que la taza tiene guardada un año y no habido alguien que entre en ese perfil de “receptor” que yo misma me he construido. Quizás estoy dejando pasar oportunidades valiosas sin darme cuenta…

Y ahí está, guardada en el gabinete, envuelta en papel y deseosa de ver la luz del día. Ella, al igual que yo, también tiene ganas de brindar sabores, de compartir desayunos…

He estado tentada de obsequiarla un par de veces, cuando casi me he dicho a mí misma: “Sí, esta persona sí se la merece” pero luego pasa algo decepcionante y mi taza continúa envuelta en la oscuridad.

Esperando…

8 comentarios en “Tengo una taza…

  1. Es posible que por estar esperando a la persona «perfecta» no veas que a tu alrededor hay personas que aunque llenas de defectos le dan alegría a tu vida y merecen ese regalo…
    Saluditos, Bye!

  2. No seria mejor sacar la taza del closet y usarla? que hace esa energia guardada en vez de estar dando tumbos!!!? No se, nunca guardo cosas y menos para regalarlas a alguien que no ha llegado, no sabria decirte como va eso, pero creo que la persona que esperas por usar esa taza eres tu misma… disfrutala al maximo y si se rompe, pues compras otra! eso de que la persona no llega pero la taza queda… es como que agobiante de ver… no no no!
    Besos corazon y mirate al espejooooo y encuentra a la persona maravillosa que vive en ti y quiere tomarse un humeante capuccino en esa taza francesa!
    (ojo, no es critica, es solo una reflexion y creo por lo que te leo, q eres de esas personas que toma lo bueno y deshecha lo malo, bendiciones por ello!)

  3. Sabes que lo he pensado varias veces, Nany…

    Me he preguntado «Pero bueno… ¿y qué hago yo guardando una taza para alguien que ni siquiera sé si va a llegar?»

    Y he pensado también en regalarla a otra persona: una amiga, mi mamá, qué sé yo…

    Pero considero que hacer eso sería como resignarse…
    Sería decir «Qué mas da? La uso yo SOLA y se acabó»
    Rompería una ilusión bonita…

    Yo no considero mi taza como un «objeto agobiante» que debe desaparecer de mi vista. Al contrario, el hecho de que permanezca envueltita en un rincón me causa una sonrisa.
    Un sonrisa que dice «Pronto…»

    Gracias por tu comment, Nany.
    Abrazos!

  4. Bueno pues, asumiendo que no se trata de una metafora, te vaticino que la tacita estará un tiempito allí guardada.

    Aun cuando esa persona que la merezca llegue a ti, pasará un tiempo antes de que te des cuenta y puedas decirte a ti misma: «mira pues y el hombre resultó ser el esperado»; y entonces a lo mejor ya la taza no parecerá ser tan importante..

    Sácala de donde la tienes amiga. sácala cuando estés viviendo uno de esos momentos fantáasticos de tu vida y déjala que te ayude a disfrutarlo mejor.

    Hazlo no vaya a ser que le dé por aterrizar sobre tu cocina y quedar como aquel armario… eso seria muy triste ja ja

    😉

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