Thinking Blogger Award!!

¡Qué honor!!

Ani me ha otorgado un premio al blogger pensante, quizás por ponerla a ella a pensar qué demonios quiero yo decir con mis escritos blogueros.
O para ponerme a pensar a mí que debo pensar mejor antes de escribir, no sé…
Lo cierto es que, según las reglas, que vienen del creador original del premio, yo debo pensar también en los blogs que me ponen a pensar y otorgarles la distinción Thinking Blogger Award.
Aquí voy… Not in particular order:

1.- Explíkme: ¿Quién no se pone a pensar leyendo a Kareta?? Uno termina un un post diciendo «Sí es verdad, estos chavistas están acabando con el país» o luego de ver una caricatura, termina riendo y llorando al mismo tiempo.
Kare pone a pensar a toda la blogósfera, todos los días. Es absoluta merecedora de este premio.

2.3 momentos felices: Christian es un mago que transforma cosas sencillas en momentos que le alegran la vida. Aunque la idea original no es de él, su facilidad para adaptarla a la cotidianidad venezolana me hace sentir felíz a mí también.
Es un blog para contagiar sonrisas y levantar el ánimo. Gracias, Christian.

3.- Del idioma y otros mundos: Desde que entré en este blog he sentido una identificación profunda con Nilda porque durante mucho tiempo creí que yo era la última tonta que se empeñaba en defender el castellano, cuidando acentos, signos de interrogación y demás detallitos; y sobre todo, rindiéndole tributo a la palabra pura por ser el vehículo de un universo de expresiones.
Su blog también me hace recordar a mi incansable guerrero del español. Vaya este Thinking Blogger Award y le pertenezca.

4.- Los relatos de Damián: Este chico limeño ha cautivado mi atención con sus historias oscuras, sombrías … que, al mismo tiempo y por contradictorio que parezca, siempre están rodeadas de amor. Damián logra una fina mezcla entre desilusión y esperanza que parece inspirarle ríos de tinta y, a veces, juega a ser un Dalí del teclado y llena mi cerebro con películas surrealistas.
Me pone a pensar este hombre… y mucho. A él mi Thinking Blogger Award.

5.- Bitácora Invisible: Adri, su autora, es mi amiga «en la vida real», pero a veces me parece que sé mucho más de ella leyendo su blog que lo que se atreve a decirme. En persona la veo callada, recatada, profesional, recta. En el blog pareciera darse permiso de ser mucho más apasionada y mostrar sus sentimientos.
Este blog me pone a pensar porque … se parece mucho a mí. A Bitácora Invisible mi Thinking Blogger Award.

A ustedes, mis premiados, muchas felicidades y gracias por compartir sus pensamientos!!!

Las reglas del premio para los nuevos ganadores son:

  1. Si ,y sólo si, alguien te da el premio, escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
  2. Enlaza el post original para que todos conozacan el origen del premio.
  3. Exhibe tu botón del Thinking Blogger Award. Lo hay en plateado o dorado.

A ritmo de tango

Yo no sé bailar tango ni tú tampoco… pero hoy hemos comprendido perfectamente la pasión que inyecta en las venas.
Tú haces una coreografía improvisada, me tomas con fuerza y casi me das un beso… sonríes con malicia y me tomas de la mano para darme una vuelta.
Yo voy tratando de seguir el ritmo y al mismo tiempo, no rendirme a la sensualidad de tu cuerpo. Es difícil tener que resistir las ganas de parar el baile y hacerte el amor con fuerza…
En el último compás, voy subiendo mi pierna hasta tu cintura, como para abrazarte con todo lo que tengo… y tú me dejas caer lentamente sobre tus brazos y me regalas un beso delicado entre los senos.
Nunca me había sonado Gardel tan increíblemente intenso…

Música de fondo: «Por una cabeza» de Carlos Gardel, versión «Perfume de Mujer»

Tu país está felíz… y yo también

Una joya teatral, sin duda.
El lunes 23 de julio, los barquisimetanos tuvimos el privilegio de ver la obra que significó la fundación del Grupo Rajatabla en el año 1971: «Tu país está felíz», un montaje de los poemas del brasileño Antonio Miranda, aderezados con la música de Xulio Formoso.

Aunque pueda parecer un poco extraña al principio, en realidad, la obra es todo un desafío al público. Rajatabla se atrevió, hace 36 años, a gritar un mensaje de rebeldía contra el sistema y el conformismo, a través de frases fuertes y desnudez. Y ahora lo vuelve a hacer.
«Jesucristo estaba loco!!!!», «Una mierda este mundo!!!» fueron algunos de los pregones que se escucharon en el auditorio Magdalena Seijas.

La escena más impactante fué quizás la del desnudo de todos los actores. Tres mujeres y cinco hombres totalmente en cueros, como símbolo de insubordinación a los cánones regulares.
Aplauso al valor!!!


Realmente fue toda una experiencia sensorial y de reflexión estar sentado allí , viendo el buen teatro venezolano de Rajatabla.
¡Qué vengan más montajes como este a nuestra ciudad!


Les dejo con una de las escenas de la obra «Tu país está felíz»: Autobiografía Tardía, protagonizada por el actor barquisimetano Jean Carlos Rodríguez:

Tan perfecto…

Eras el hombre ideal. Incluso cuando no debía permitirme soñar contigo, ya me había atrevido a hacerlo. Parecía que el mismo Dios te hubiese enviado como regalo hecho a la medida.
Alto, bello, con ese cabello a medias despeinado que sólo pude tocar un par de veces…
Culto, inteligente… podíamos hablar de cualquier cosa por horas sin importar la profundidad del tema, siempre tenías una respuesta acertada para todo.
Desde jazz hasta mercadeo, desde deporte hasta viajes.
Desenvuelto, dueño de los alrededores… eras ese hombre encantador que se gana la amistad de todos y reparte saludos en cada esquina.
Yo no podía menos que enamorarme de ti, ¿Cómo no hacerlo si mis ojos brillaban de emoción sólo con verte existir? ¿Cómo no respirar orgullo al verte caminar conmigo?
En mi cabeza y a pesar de mis rigurosos criterios de evaluación, eras perfecto.
Tan perfecto… que fuiste a buscar a alguien mejor que yo.

Alegría… hasta que llegas

Hoy has vuelto a aparecer. No puedo creer que una simple llamada me perturbe el resto de la jornada.
He estado tan contenta estos días! Disfrutando de mi profesión y de mis oportunidades de crecimiento…
Y hoy simplemente vuelves. Con ganas de hablar y de escuchar. Demasiado tarde.
Me has hecho recordar un pasaje del libro «Ética para Amador», de Fernando Savater, que dice:

«Todo cuanto lleva a la alegría tiene justificación y todo lo que nos aleja sin remedio de la alegría es un camino equivocado (…) El placer es estupendo y deseable, cuando sabemos ponerlo al servicio de la alegría, pero no cuando la enturbia o la compromete. Cuando empezamos a perderla por determinado deleite, seguro estamos disfrutando con lo que no nos conviene.»

Hoy no pude evitar que mi espalda se sintiera cansada al escuchar tu voz. Sentí otra vez que un suspiro se me escapaba con fastidio, con resistencia a volver al mismo punto de confusión del que ya me había logrado evadir.
No renuncio a mi alegría por nada, ni siquiera por tí.
No vuelvas.

Vinotinto, la desilusión no empaña el orgullo

Por supuesto que sentimos desilusión al ver a Venezuela despedirse de la Copa América. Todos hubiésemos deseado verla en en semifinales, debatiéndose contra Brasil, y más aún, acariciando una llamita de esperanza de pasar a la final.
¿Una ilusión demasiado ingenua? Quizás. Pero a veces, uno debe permitirse soñar con una imagen ideal y a partir de ahí, prepararse. Porque la meta más difícil comienza siempre por ser eso: un sueño.

La actuación de la Vinotinto, sin embargo, ha hecho historia. Es la primera vez que pasamos a cuartos de final y eso dice que hemos crecido como equipo, dice que hemos trabajado arduamente en el fútbol, un territorio que siempre nos ha sido ajeno.
Nos falta madurar, eso es evidente, pero al menos estamos en el camino. Antes, ni siquiera lo habíamos encontrado.

Algunos critican hoy a Richard Páez, dicen que su tiempo ya terminó como director técnico y que hace falta sangre nueva para llevar a la Vinotinto más arriba. No pretendo ser analista deportivo ni mucho menos, pero lo que veo como espectadora es que Páez ha levantado un equipo eficiente de la nada y además, ha hecho nacer una euforia futbolística en todo el país que grita en apoyo a la selección VENEZOLANA, cuando hasta hace pocos años, «nuestro equipo» era Brasil.

De hecho, quiero recordar que llegamos más lejos en esta Copa que algunos países de tradición futbolística como Colombia, por ejemplo. Y si de buenos perdedores se trata, Venezuela se portó mejor en los cuartos de final que los golpeados Paraguay y Chile.

A pesar de la eliminación en el juego contra Uruguay, a pesar de que Arango se quedó a medias en su desempeño, yo estoy orgullosa de la Vinotinto y mis expectativas continúan de pie.
¡¡La vinotino va!!!

Les dejo el video del gol de Arango en el último partido de Venezuela en la Copa América:

Nuestro contrato

Si alguien me hubiera contado esto, yo jamás lo hubiese creído. Tenía que vivir yo una experiencia así para saber que la vida tiene más sorpresas de las que uno puede digerir.

Tengo un “amigo especial” que me ha acompañado durante algunos meses… No tenemos nada, digamos… formal; al contrario, lo nuestro va y viene, de repente se pone intenso, a veces se pone tierno, a veces somos simples panas. Es algo extraño.
A veces escuchamos canciones de Hombres G a todo volumen o rapeamos con las gorras volteadas… y otras veces, nos miramos a los ojos directamente como quien dice “Te quiero en mi cama, YA”.

Lo cierto es que este “panita” y yo hemos decidido poner un poco de orden en esta locura. Pero sólo un poco.
Su mente creativa me ha propuesto que hagamos un contrato por escrito, para definir en qué condiciones vamos a seguir viéndonos… Se supone que yo debo redactar los estatutos y presentarlos a la parte interesada (él) y cada uno de los dos debe dar su visto bueno.
No hay firmas, sólo un email que diga ACEPTO. Lo demás es un compromiso moral pero… ¿cabe la palabra “moral” en este caso tan anormal?

Entre los estatutos deben figurar aspectos como: frecuencia de encuentros amistosos y no amistosos, actitudes a seguir si alguno de los dos llega a tener novi@, condiciones de comportamiento en público, versión oficial de nuestra relación ante la gente, etc.

A veces me parece que somos protagonistas de una serie gringa donde dos amigos son lo suficientemente abiertos para pasarla bien pero nunca tienen la profundidad (ni la compatibilidad) suficiente para estar juntos de verdad.

Lo que sí decidimos de antemano es la cláusula final: si alguno de los dos se casa, el contrato queda automáticamente disuelto.
Imprímase y ejecútese.