No me presiones

Maldita frase masculina de mierda.
¿Hasta cuándo se escudan con eso? ¿Hasta cuando esa defensa débil que no convence a nadie?
¿Quieres que NO te presione??
¡Pórtate como un varón y enfrenta las situaciones!!!
Habla, di qué carajo es lo que no te gusta. Quédate a resolverlo, a tratar juntos. Párate firme y sé capaz de demostrar tu punto de vista sin atacarme.
Sé inteligente y búscale respuesta a las cosas, no esperes a que yo te lo ponga todo fácil.
No des pasos en falso, al contrario, ponle peso a tus pies y camina con seguridad. A mi lado o solo, pero con seguridad.
Dame opciones, vías de escape, compañía, entereza, fuerza.
Sé parte de la solución, no del problema.
Pero sobre todo, no te escondas en una frase trillada que jamás me va a conmover.

Enamorarse es una decisión

Antes quizás creía en aquello de “El amor es ciego”, pero hoy en día, que ya he pasado por alguna que otra experiencia, estoy convencida de que una persona, para sucumbir al amor, debe darse permiso a sí misma de sentirlo.

Y no se trata de decir “me voy a enamorar de aquella persona que está allá, que tiene las condiciones que necesito” sino que en situaciones en donde el enamoramiento está revoloteándole la cabeza a uno, opino que se puede ser capaz de decidir si dejarse llevar abiertamente o frenarse en seco.

Alguien me dijo “En algún momento verás que una avalancha de sucesos te va a llevar por delante y cuando acuerdes… estarás metida hasta el cuello en una relación”.
Tal cual. Pero eso no quiere decir que esté necesariamente enamorada.

Enamorarse es una decisión… que aún tengo que pensar.

Sigue de bocona


El: «Quiero que llegues temprano para que comamos juntos»

Ella: «Claro, mi vida. Lo que tú digas, mi corazón de melón»

El: «Quiero que después vayamos a ver el trabajo artístico de un pana, que me invitó y bueno, quiero ver qué es lo que está montando»

Ella: «Pero por supuesto, mi amor. Vamos a donde tú quieras, mi lindo.»

El: «Y luego quiero que vayamos al cine y a dormir temprano porque mañana domingo me toca trabajar.»

Ella: «Claro, amor mío. Lo que tú digas. Todo lo que mi novio bello quiera…»

El: «Quiero sexo anal»

Ella: …

“Persigo la imagen que hice de mí y siempre estoy en deuda conmigo mismo” (*)

Inconforme hasta la médula. Otra vez me dejo atrapar por esa sensación demoledora de que me salen canas en las sienes mientras el mundo gira y crece a mi alrededor, cambiando la vida de todos y dejando la mía en un pozo inmóvil, gris.

Luego de ir y regresar, de ver a otros y volverme a ver en el espejo, me doy cuenta de cuánto tiempo he perdido en una carrera profesional que ha dado ciertos frutos, pero no se acerca ni remotamente a lo que yo soñé de mí misma.

Y se supone que me he desvivido por demostrarle al universo que soy la más arrecha, pero hasta la más consecuente de las batallas termina por fatigarse y decir “que otro conquiste el mundo… yo me quedo”.

Voy a robarle la frase a Damián para decir que yo también estoy “entumecida en mis comodidades” y ahora ese ambiente confortable me hace sentir tan calentita en mis aposentos que no me deja ir a perseguir mis sueños. ¿Ha pasado el tiempo de comerse las verdes? ¿Acaso pasar trabajo ya no tiene el aire de aventura de antes? ¿Cuándo lo perdió? ¿Cuando compré mi casa, mi carro… la computadora, quizás? ¿Cuándo?

Mis esfuerzos han dejado de concentrarse en alcanzar cimas, ahora están más pendientes de pagar el condominio y pintar la pared que se empieza a descascarar. ¿Cuándo coño me hice TAN adulta?

Y sí, he construido una imagen de mí misma que sigue existiendo sólo en mi mente ¡y que no se termina de parecer a la realidad!!! Y lo peor es que reconozco que no he ido a buscarla con vehemencia, sólo la he imaginado, esperando como una tonta… a que el rayo de Zeus la cristalice. ¡Por favor!

Necesito un cambio… y pronto. Necesito salir de aquí y meterme en el cerebro que no soy una casa. Quiero volver a ver la vida con ojos de sol, entendiendo que estoy hecha de sueños que vale la pena cumplir. Quiero volver a sentir cosquillitas ante una nueva oportunidad que aún no se me da pero que sigo trabajando para conseguirla.
Quiero volver a creer que no tengo nada que perder sino toda una vida por ganar.
Quiero decirle a mi fuego interno que voy en busca de su elemento de paz.
Que no lo olvido.

“Hemos sido felices aquí, hemos tenido techo, nuestros amigos compartieron con nosotros su pan. Es hora de partir. Vivir será un incesante fluir.” (*)

(*) Fragmentos de la obra de teatro “Tu país está felíz” montada por Rajatabla.

Ataque de pánico

Yo no sé si salir corriendo y esconderme otra vez en mi soledad; acostarme en mi cama, taparme la cabeza con la cobija y no salir de allí hasta el año 2055.
Tengo una vocecita en mi oído derecho que me habla de las razones para desconfiar, una voz con sonido a conciencia que me implora no creer en amores tan rápidos, en ese súbito deseo de permanecer, que sigue pareciendo tan ilógico.
En mi cabeza siguen revoloteando fantasmas de otros tiempos que, sin querer reconocerlo, me siguen haciendo daño. Fantasmas que obstruyen esta nueva oportunidad y me alimentan una pregunta básica: «¿Y si todo esto es mentira?»
Estoy enferma de buscarle defectos a la persona que me acompaña. Mi propia rigurosidad no me deja relajarme y disfrutar el momento en paz.
Una llamada me sube el ánimo, un silencio me destruye la ilusión. No se puede vivir en este sobresalto diario; mejor me repliego en mis espacios conocidos y dejo que el amor siga de largo, que se lleve a otra víctima y me deje a mí con mi racionalidad intacta.
En este ataque de pánico, intenté huir y le dije: «No quiero que nos sigamos viendo, somos diferentes. Vete.»
Y él, con voz pausada y absoluta serenidad, atinó a decir «Yo estoy nervioso también… pero no me voy».

Ratatouille!!! Magnifique!!!

Bella película!!
Aunque es un estilo mucho más tradicional que las películas anteriores como Monsters Inc. , Los Increíbles o Toy Story; Ratatouille es otro logro tecnológico de Pixar que me encantó.
Por supuesto, ya por desarrollarse en el maravilloso ambiente parisino, la película tenía la mitad de la partida ganada conmigo. Luego, los personajes son realmente alucinantes: El chef Gusteau, Linguini, Colette, el Chef Skinner y Ego, el crítico de cocina… todos tienen una personalidad fuerte y cada uno se roba su parte del show.
Vale decir que hay mucho del carácter francés en estos personajes que, como ya sabemos, son todos unos amargados de m…

Sin embargo, la magia flota por todas partes… No deja de sorprenderme cómo un cuento de ratas puede llegar a parecer tierno y bonito cuando se le da el toque Disney. Creo que esa magia va a perdurar siempre, no importa cuál sea la historia. Al menos a mí, Ratatouille me devolvió a los años más bonitos de las películas Disney, cuando El Libro de la Selva, Dumbo y otros clásicos me envolvían completamente.

Si hablamos de cualidades técnicas, pues yo le daría un Oscar a las texturas que logró Pixar. Diossssss!!!! la comida provocaba!!! y la piel de los personajes se podía tocar!!!

Lo que sí merece un capítulo aparte es haber escuchado a Colette hablar con cierto acento venezolano… Adri y yo no lo podíamos creer hasta que vimos los créditos: la venezolana Carolina Guillén es la voz que dobla a la única chica de la película!!!! Orgullo total!!
Vayan a verla, no importa si algunos creen que ya no están «pa’ películas de comiquitas». Vale la pena.
Ratatouille!!! C’est magnifique!!!

Ahora sí aparecen todos!!!

Esta ley de Murphy es una vaina!!!
Ahora que estoy saliendo con alguien en serio, que queremos afianzar las cosas… entonces aparecen toda esa cuerda de manganzones que no quisieron quedarse antes!!
Ahora sí vienen a invitarme a comer, a fiestas, a bailar, me llaman a medianoche a decirme cositas… Ahora sí, nojoda!!
¿Dónde /&$$%$% estaban esos viernes en donde yo me acostaba a las 9 de la noche, viendo el techo? ¿Dónde estaban cuando yo queria ir a fiestas, al cine, a comer y no aparecía ni el gato???
¿Ah?
Váyanse al carajo!