Plegaria

Hay tanto desorden aquí adentro que sinceramente no sé por donde empezar a recoger. Pero aquí estoy.
Habiendo olvidado un poco cómo se debe formular una oración, intento elevar una plegaria de la forma que más me gusta: escribiendo. Creo que a través de mis propias palabras, podré volver a entender que sigo siendo tu niña, que hay todavía amor y perdón en tus archivos para mí.

Ya sabes que no me gusta el método religioso, ya sabes que sentirme sometida a un manual de cómo quererte me hace alejarme. En cambio, la sencillez de tu compañía es un alivio.
Yo prefiero cantar una canción vieja, de aquellas que le daban color a los domingos. De aquellas que siguen diciendo que es más fuerte el amor que la falta del hijo pródigo; que hay que buscar dentro de sí sin exigirse tanto, que ahí estás… justo al frente.
Yo sigo agradeciendo tener comida en mi mesa, sigo llamándote Padre Nuestro antes de dormir y sigo creyendo que los rayos de sol entre las nubes vienen acompañados de tu presencia.
¿Es inmadura mi fe? Sí… y así me gusta.

Yo lo que quiero es poder hablar contigo y preguntarte mil cosas.
Si pudiéramos sentarnos los dos al borde de un muro alto, relajados con los pies colgando, te preguntaría cómo podría yo llenarme de una energía nueva que me haga vivir con más ahínco, con inspiración. Sería una energía extraña, pues daría entusiasmo y tranquilidad al mismo tiempo…

Yo lo que quiero es volver a sentirme protegida, no seguir pensando que soy yo sola contra el mundo. Yo quiero sentir esa paz de la que me habla mi madre y que no me termina de entrar en la cabeza. Yo quiero cerrar los ojos, respirar profundo y saber que todo va a estar bien.
Un poquito de consuelo, una palmadita en el hombro, un beso en la frente… eso es todo.

5 comentarios en “Plegaria

  1. Particularmente no creo en fórmulas para hablar con ÉL… la mejor manera de hablarLe es hacerlo desde nuestro corazón y a nuestra manera… Tal como tú en este post!!!

    Te envío un beso, una palmada, un abrazo, una palabra…

    Y Dios te responderá… o ya te respondió… Amén!

  2. La páz que buscas no te debe entrar en la cabeza sino en el corazón, no intentes entenderla que no existe ser vivo capaz de entender la grandeza del Señor.
    …No es metodología, son herramientas «gratuitas» de quienes ya disfrutan de eso que anhelas.
    En fin, mientras sigas creyendo que con tus fuerzas y por tu voluntad podrás lograr algo, «confiando en el hombre» seguirás decepcionandote 😉 OJO no intento catequisarte, sino que como es mucho lo que te quiero, quiero que estes bien y lo mejor para ti. Como dijo unestro amigo: «Es como un regalo que ha sido lo mejor para uno, que ha funcionado y que sirve, entonces uno quiere compartirlo con las personas que más quiere»

    Ojo2: tu trajiste el tema a colación… ya sabes en donde estamos y que allá tienes tu puesto siempre esperandote.

  3. Para hablar con el, no tienes que entrar en mucho dilema, el primer paso, es callarnos y dejar que el hable, por que es uno de los errores que cometemos a menudo, hablamos tanto que no le dejamos entrar y que empieze a hablar, tenemos nuestros oidos sordos de terquedad, y hasta que eso no pase, no podras escucharle.

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