Eficiencia por obligación

Entrevisté a una mujer llamada Angélica cuyo récord laboral es impecable.
Su administración del tiempo es impresionante, su eficiencia es digna de admiración. Cuando por fin le pregunté cómo demonios hacía para ser tan eficaz, su respuesta me sorprendió totalmente:
«No tengo más nada que hacer»- me dijo.
«No tengo hijos que cuidar ni un esposo que atender, la muchacha de servicio limpia la casa y lava la ropa. No pongo flores en la mesa ni riego las plantas por las tardes, no tengo a nadie a quien cocinarle… ni siquiera tengo una mascota a quien alimentar o hacerle cariñitos en la barriga. Sólo tengo un sola cosa que hacer: trabajar. ¿Cómo podría hacerlo mal?»
Angelica está dispuesta a cualquier reunión de negocios que se presente, a cualquier contrato jugoso que se asome, a toda oportunidad de crecimiento profesional que le llegue a las manos. Angélica tiene jornadas de 12 horas de trabajo y parece no cansarse nunca.
Sin embargo, hoy adiviné en sus ojos que no se cansa físicamente… pero el alma la tiene exhausta.

4 comentarios en “Eficiencia por obligación

  1. Hace algunos años, tuve un trabajo, un trabajo que adoraba, era mi época de energías infinitas. Más o menos unos veinte o veintiún años. Un día me encontré con una tía en la calle, y me preguntó que que me había hecho, que dónde estaba, que con quien andaba. Esa tía, luego de la muerte de mi madre se convirtió en mi protectora y ¿sabes?, yo vivía en su casa, o por lo menos eso creía yo.

    Sin darme cuenta, llegué a vivir en la oficina, y esto es literal, me llevé una colchoneta y dormía allá. Trabajaba desde las siete de la mañana hasta pasadas las once de la noche.

    Luego de ese encuentro con mi tía regresé a la oficina y renuncié. Mi jefe casi llora, hoy por hoy seguimos siendo muy buenos amigos, pero ese día me dediqué a vivir.

    Saludos vivos desde Guanare 🙂

    PD: Lo que te cuento es real.

  2. Epale chama… unas de las razones por las que me fui de mi trabajo fue eso: no haber apartado tiempo para hacer vida, y dejar que el trabajo consumiera 18 horas de mi vida diaria.
    ¿Sabes?… una de las cosas que nos dijeron acá fue que les agradaba que los estudiantes tuvieran una vida.
    Chama eso me ha dado fuerte en la cabeza porque de verdad… hay mucho que conocer y eso solo se hace viviendo.
    No sé que edad tiene la tipa del cuento, pero sí está muy entrada le va ser muy cuesta arriba cambiar su actual rutina.

    Saludos.

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