Se me olvidó ser novia

Mariana ha tenido un anhelo encerrado en su corazón durante los últimos tres años… en su cabeza se ha paseado un príncipe azul que llega por fin y le dice que está dispuesto a quedarse.

Este deseo ha estado guardadito desde hace tiempo, esperando ver la luz… y hace poco, por esas telarañas divertidas del destino, alguien se atrevió a decir una frase que Mariana no escuchaba desde la era paleozoica: “¿Quieres ser mi novia?”

Shock total. Estupefacta, petrificada, sin habla y sin razón.

Mariana quiere entregarse sin pensarlo mucho… pero contradictoriamente, se da cuenta de que tres años de soledad han cambiado sus hábitos y su manera de sentir.

Se da cuenta de que antes podía sentirse cómoda con los nombres de cariño… pero hoy se siente ridícula. No sabe dejarse decir “mi amor” o “mi princesa” .

No se encuentra a sí misma asistiendo a una fiesta como “la novia de…” y no está segura de poder dejarse abrazar en público.

No recuerda que un hombre le cediera su abrigo si tenía frío o le diera un beso en la frente para “curarle” la alergia.

Durante estos tres años, Mariana se ha acostumbrado a los amores rápidos, a los que se conforman con una noche de pasión y no les interesa profundizar. Se ha habituado tanto a eso que ahora un amor pausado la confunde, la hace sentirse perdida.

No recuerda que también hay corazones dispuestos a vivir el fuego lento, dispuestos a esperar, a explorar primero por dentro…

Mariana ha visto volver las promesas de amor que se había imaginado… pero aun no logra creer en ninguna. Antes estaba esperando encontrar una nueva ilusión para gritarla al mundo… y hoy que la ha encontrado prefiere callársela, temiendo que se desvanezca.

Mariana quiere confiar, quiere cerrar los ojos y abrir los brazos sin reparos, pero aún le hace falta abandonarse un poco e iniciar un proceso de limpieza interna.

Afortunadamente, ese príncipe que llegó a su vida parecer estar hecho de paciencia. Con cada pequeño beso, con cada palabra dulce le está haciendo recordar, pasito a pasito, cómo se siente ser novia de nuevo…

6 comentarios en “Se me olvidó ser novia

  1. Javier tiene razon.
    Todos queremos que «mariana» vuelva a ser feliz. y que esa felicidad se refleje en todo lo que hace. Ella tiene que encontrar ese «alguien» que pacientemente la ayude a cargar el peso de la vida, alguien que le enseñe a reirse mas, reirse hasta de los problemas y vacilarse a ese duende (hijo e» su madre) que de vez en cuando se divierte a costa de ella y la pone fùrica. Ella tiene que encontrar un principe paciente que, amorosamente, le enseñe a manejar sus emociones, respirar profundo y contar hasta diez…..

    «Mariana» necesita un handy man, un hombre practico que le aligere la carga, uno que desenrrolle sus rollos existenciales y tambien que resuelva los problemas de un plumazo…como quien pasa una tarjeta por un punto BANESCO….y la compra le sale gratis.
    «Mariana» ya merece su alma gemela que la complemente, que le de lo que todavia no tiene……no otro mas de la lista de los que no la entienden ni la aprecian, tampoco de los que siguen tratando de descifrar su codigo (como si ella fuese un documento de la CIA o del Pentagono).
    » Mariana de los Angeles» merece ser plenamente feliz. Que su foto aparezca en WIKIPEDIA al lado de la palabra FELICIDAD.

    Es justo y necesario.
    .

  2. entiendo el sentimiento, tantos años esperando una persona ideal, una mujer para uno, cuando llega y no sabes como recibirla, aun cuando imaginaste tantas veces eso…pero si es real como dices, sabrá esperar, eso creo yo, comunicación, solo es cuestion de hablar de frente, que si no sabemos o si nos da miedo, hablar de todo…
    pero bueno, siempre podemos volver a aprender!!!
    saludos

  3. Pensé que yo era la única mujer en el planeta que se sentía así. A mi también se me ha olvidado cómo ser novia, pues durante un tiempo he tenido amores pasajeros que mueren rápido.

    Yo también tengo mi pedacito de felicidad reservado y aunque uno se acostumbra a veces a vivir las emociones a mil por hora, él me hace llevarlas despacio.

    Me encanta que me acaricie las manos en el cine, que me abrace cuando tengo frio o que me mime cuando estoy cansada.

    Que linda esta historia, espero que seas feliz.

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