Él no eres tú

Hoy me viste… me viste caminando de su mano, besando su sonrisa, acariciando su cabello. Y como has aprendido a conocerme, tuviste el tino de decirme que me veías contenta, pero que algo triste aún me temblaba en los ojos.

Yo hubiese querido decirte con fría seguridad que estabas totalmente equivocado, que me sentía inmensamente feliz… pero el rostro se me llena de vergüenza antes de mentirte, y lo que es aún peor, cada pedacito de mi cuerpo está desesperado por decirte que sigue loco por ti.

Él no habla tan bien como tú, no es tan alto como tú, y definitivamente no es tan dios como el que yo creé en mi cabeza con tu imagen. Con él me siento acompañada… pero sí, tienes razón, hay algo triste en el ambiente porque, a pesar de todo, él no eres tú.

Sin embargo, quiero decirte algo importante: aunque reconozco que no se siente igual, que la emoción de verle es mucho menor, que no me corre adrenalina por el cuerpo cuando me besa, él te ha superado enormemente en una sola cosa: quiere quedarse.

¿Y tú dónde estás…?

3 comentarios en “Él no eres tú

  1. Sabes que hay muchos puntos coincidentes en muchas lìneas, muchos pàrrafos que he leìdo a lo largo de mi visita por tu «sofà virtual» ?

    La emociòn de cruzar espacios imposibles, simplemente para mirar ojos, para tocar piel; para sentir voces; para sentir caricias, besos, escuchar «tequieros».

    La misma adrenalina para saltar las barreras de lo que nos dice que entrada «no-va»; la misma terquedad para asumir los golpes bajos como recordatorios, de lo tontos que podemos ser cuando suicidamente hacemos de nuestra cabeza un nido confortable.

    La pasiòn para inventar, de dònde no existe libreto una historia rosa; una escena intensa, o un atardecer carmìn.

    Eres mujer, soy hombre. Pertenecemos a bandos que continuamente se atacan, pero que persiguen el mismo objetivo: Y los mismos sueños; y las mismas incertidumbres.

    Pero no nos entendemos. Lo intentamos, y fallamos.

    Lo gracioso – y estimulante a la vez – es que todos esos procesos nos recuerdan que estamos vivos. Y ya con eso, està plenamente justificado el dolor, el amor loco; la intensidad, la amargura, y la fuerza para soñar.

    Si; eso pasa cuando vivimos. Y esta «Bitàcora» tuya me habla de eso, de VIDA.

    Gracioso, verdad? / Bises !

  2. Querido Beny,
    hacía tiempo que no te recibía en mis espacios y si esa ausencia ha servido para hacerte más intenso, como veo que lo estás, pues bienvenidos sean tú y tu pasión.
    Cómo me enorgullece tocarte el corazón con palabras!!
    Un abrazo,

    Andre

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