Daños Colaterales

Cada cierto tiempo tengo la manía de dejar que un arrebato de adrenalina me lleve por los caminos del mundo y le dé una sacudida a mi vida. Es como romper un ciclo de monotonía y ponerle un poco de sal a mi entorno.
La última vez que me sucedió fue en septiembre de 2009 cuando comencé a planear un viaje a Nueva York. Las razones eran bastante razonables: mejorar el inglés, familiarizarme con el sistema norteamericano, subir de nivel en el trabajo y sobre todo, darse un baño de gran ciudad como sólo es posible en las calles de Manhattan.

Generalmente, cuando planifico un evento importante como ese, suelo ser metódica y previsiva. “Me voy unos seis meses a Nueva York, me va a ayudar mucho en mi carrera” – me digo a mí misma, convencida siempre de que la planificación se hace en base a eso: la carrera, el ascenso, el crecimiento.
Lo que nunca tuve la previsión de anotar es que la ciudad de Nueva York me iba a traer también otras sorpresas a nivel personal. En mi lista de “pendientes” nunca planifiqué que alguien iba a acercarse en el andén del metro para hablarme de amor. Tampoco estaba previsto que alguien me diera un beso a las orillas del Hudson y que se quedara incrustado en mi cabeza, aún a cuatro mil kilómetros de distancia.

No pensé que alguien más se iba a enamorar de mí y yo tendría que pasar el mal trago de rechazarlo. Alguien que todavía me escribe y me extraña…
No pensé en que iba a encontrar un grupo de amigas con las que podía contar para cualquier cosa, que saben ahora muchas de mis intimidades y que son bienvenidas en mi corazón para siempre.

No, realmente soy una cabeza hueca cuando digo a la ligera “Me voy 6 meses y vengo”, sin pensar en los daños colaterales que trae un desarraigo, por breve que sea.
Aprendizaje, sí. Inglés, también. Pero… ¿qué pasa cuando el corazón no estaba metido en la lista pero también vivió el viaje al máximo? ¿Qué pasa cuando las circunstancias te hacen volver pero se te quedan algunas venas sueltas en la tierra que te recibió?
¿Qué estaba pensando yo? Que iba a estudiar, a crecer, a trabajar durante seis meses… ¿sin vivir?

7 comentarios en “Daños Colaterales

  1. Andre!, vengo a recalar en este sabroso «puerto»; para dejar constancia que, si mi calendario no està «pelao» el lunes que viene estaràs de «Cumple»

    ¿ Si ?

    Siempre logras sacarle punta a esas ideas que generalmente muerden por los reales y concisas!

    (Y yo lo celebro) 🙂 Bises.

  2. es lo q tiene ser metódica, previsiva y planificadora; sometimes you gotta leave some room for flexibility y no ir con una idea «predeterminada» de las cosas…

  3. Hey!!! Gracias a Todos por sus comentarios.
    Creo que aquello de dejar cierto espacio para la flexibilidad es lo màs razonable, pero siempre habrâ episodios que lo tomen a uno por sorpresa!!

    Beny: me impresionas con tu calendario bloguero!!! Sip, el lunes es mi cumple!
    Me vine a Barquisimeto a celebrarlo con los panas de siempre.
    Un beso y gracias!!!

  4. LE TEMPE A LAISSÈ SON MANTEAU
    DE VENT ET LE PLUIE
    RINIÈRE ET FONTAINE
    PORTENT EN LIVRÈE BEAU
    GOUTTES D»ANGENT.

    FRANCE, FRANCE
    RÈPONDS À MA TRUSTE QUERELLE !!!!
    NEW YORK NEW YORK
    RÈPONDS À MA VOX
    MAIS NUL (SINON ECHO)
    ME REPOND À MA VOIX !!!

    ENTRE LES CRUELS…
    MAFROIDE HALEINS
    FAIT HÈRISSER MA PEAU

    VE SERAI SOUS LA TERRE
    JE PRENDAI NA REPOS.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s