Aquí la cosa está encendida.
Evo no quiere a los prefectos y los prefectos no lo quieren a él. Yo estoy ahora en Santa Cruz y he estado siguiendo la huelga de hambre de cerca, así como todas y cada una de las manifestaciones de la gente contra Evo Morales. Es difícil conseguir eso que los periodistas llaman “equilibrio” aquí, porque en Santa Cruz todos parecen en estar de acuerdo con el voto cruzado: Sí para el prefecto de la región, Rubén Costas, y No para Evo Morales.

Lo que más me ha llamado la atención es que aqui gritan a cada rato “Evo, vete pa Venezuela, si allá te quieren tanto!!!” . Coño, no, con un solo loco en nuestro país es más que suficiente.

Pero sí, aquí el gobernador Costas no se cansa de decir que Chávez es un dictadorzuelo que quiere utilizar a Bolivia para su proyecto expansionista, creyéndose el propio Libertador. Mmmmmmmm, creo que eso me resulta familiar…

En fin, no tengo mucho tiempo para explicar todo, sólo para dejar algunas fotitos…

Pues sí, otra vez un cumpleaños feliz!

Generalmente pido un deseo o hago un recuento de lo que ha sido mi vida hasta el momento. Este año lo único que puedo hacer es dar gracias. Al Universo, a Dios, a la fuerza que me ha permitido tantas buenas oportunidades este año. Gracias por mi familia, por mi madre que es un ejemplo valioso de lucha y constancia, gracias por mi carrera y por mi trabajo, por la tranquilidad y la satisfacción que he buscado por tanto tiempo y que finalmente se me ha presentado como una verdad inmensa.

No voy a decir cuantos son… pero sí diré que son los suficientes como para sentirme mujer, como para sentirme dueña de mi destino y responsable de mi día a día. Grande, fuerte, adulta.

Y al mismo tiempo… aún niña. Despistada, tonta. Aún soñando con príncipes azules y amando el chocolate en todas sus formas. Aún bailando en el medio de la sala y cantando con un micrófono imaginario. Aún hablando chiquito con mi hermana, aún pidiéndole a mi mamá que me haga cosquillitas en la espalda…

Realmente uno nunca deja esa etapa, simplemente aprende a esconderla.

Pero como dije, este día es sumamente grato para mí porque de mi balance anual, sólo me queda levantar la mirada y decir con una sonrisa: GRACIAS!!!

PD: Lo único que lamento es no poder estar en Barquisimeto junto a mis amigos, pero bueeeeeee….

Es impresionante la cantidad de basura mental que aprendemos a lo largo de los años. Y lamento decir que mucha de esa basura nos viene de nuestros propios padres.

Esta vez quiero hablar de la parte económica. Mi papá es una de esas personas que siempre ha creido que hay que comportarse como si fuéramos pobres: hay que cuidar las cosas para que nos duren toda la vida porque no hay para comprar más, hay que recortar todos los gastos posibles, cualquier salida es un lujo, la ropa nueva es algo que compramos cada 2 años, no se puede adquirir cosas caras porque eso es ser ostentoso. En fin creo que mi papá es un socialista, pero no del siglo XXI, sino de la prehistoria.

Tiene una frase sagrada que le encanta repetir y cuando lo hace, me provoca ponerle un sartén por la cabeza: “No hay que actuar con escasez de criterio sino con criterio de escasez”.

Puffffffffffff… me cago en la escasez.

Siempre trato de evitar a la gente que dice “Ay es que estamos mal… ay, es que con este gobierno uno no puede surgir, la vaina está jodida, no se puede…” Vade retro!!!! Sigo pensando que mientras uno más se enfoque en la escasez y en lo difícil de la situación, más jodido estará.

Y ojo, yo he tenido período bien malos. Pero nunca los he pregonado al mundo ni me he sentado a lamentarme, ni mucho menos me he acostumbrado a vivir en escasez. Siempre he entendido que son períodos TRANSITORIOS que se acaban tan pronto yo entienda que debo moverme rápido para que eso cambie.

Hay un amigo mío que dice que de vez en cuando él se da baños de riqueza. Se va a un concesionario Audi o Mercedes y hace todo el procedimiento como si fuera a comprar un carro: lo prueba, lo huele, lo mira, pide presupuesto y hasta promete volver. Puede parecer tonto, pero él es una de las personas más prósperas que conozco.

En contraposición a mi padre, está la actitud de mi mamá, gracias a Dios. Ella es de las que dicen “Claro que se puede, ya resolveremos”. Nos ha animado siempre (y nos ha patrocinado también) a salir de Venezuela para ver mundo, a conocer, a aprender. Nos celebra cuando vamos adquiriendo cosas que nos hacen crecer y no le perturba cenar en un buen resturante si eso nos hace sentir felices. Todo esto, por supuesto, sin caer en el despilfarro que es otro capítulo muy diferente.

Claro, también mi madre se apoya en su fe. En los malos momentos, siempre es ella la que repite “Dios proveerá”. Y siempre ha sido así, nunca ha faltado nada.

Por eso no me dejo influir por actitudes destructivas o por comentarios que pudieran crearme una atmósfera desfavorable. Creo que hay que confiar en la providencia, trabajar y dejarse de malas energías.

A la consabida frase de “Arrópate hasta donde te alcance la cobija” me atrevo a contestar con firmeza: Mi cobija es del tamaño que me da la gana.

Muchas he veces me he puesto a pensar en lo que habría pasado si te hubieses atrevido a escogerme.
Creo que tu vida sería mucho más divertida, más plena. Habríamos jugado en equipo de manera sincronizada y en complemento, no como te veo ahora… jugando solo.
Creo que te hubiese gustado que te diera mil besos antes de dormir y que camináramos de la mano por el parque. Casi puedo jurar que te sentirías enamorado, apasionado… vivo.
No como te veo ahora que buscas cualquier excusa para no volver a tu casa porque sabes que no encontrarás ahí lo que necesitas. Ahora te inventas amigos, responsabilidades, motivos de toda índole para pasar de largo a una realidad que te da pánico afrontar: que no eres feliz ni lo has sido en mucho tiempo.

Desde mi punto de vista la solución sería tan fácil como cerrar la puerta diciendo “Me voy” y utilizar la primera bocanada de aire fresco para recargar el ímpetu que siempre he admirado en ti.
Pero sé que no lo harás… sé que antes de tocar el pomo de la puerta, el miedo te congelaría las venas. Sé que te has convertido en esclavo de tu zona de confort… esa que te hará vivir por años bajo los cánones de tradición y que poco le importa matar tu entusiasmo.
Eres un cobarde con todas sus letras.

Hoy, he recordado nuevamente un poema andaluz de Rafael de León que mi abuelo solía leerme, y que me permito citar aquí para convencerme a mí misma de que nuestro viejo sueño de estar juntos jamás se hará realidad.

Tú… cada noche en tus sueños
soñaras que me querías
y recordarás la tarde que tu boca me besó
y te llamarás cobarde, como te lo llamo yo
y verás sueña que sueña,
que me morí siendo chico
que se llevo una cigüeña mi corazón en el pico
Pensarás: no es cierto nada
yo sé que lo estoy soñando
pero allá en la madrugada
te despertarás llorando
Por el que no es
tu marido… ni tu novio… ni tu amante…
sino el que más te ha querido
Y con eso tengo bastante…

Pero la vida sigue, yo estoy más que satisfecha de lo que me ha tocado vivir y sentir, aunque reconozco que sigues siendo una materia pendiente en mi historial.
Me consuelo al pensar que tengo amores por delante que me reconfortarán, que mi libertad para escoger sigue intacta y que sólo yo decidiré cuando ejercerla con convicción, mientras tú seguirás eligiendo un confinamiento que te está secando el alma.
Y termino con una frase que te he dedicado por años y que, quizás suena a maldición, pero realmente es la triste conclusión de nuestra historia:
“No te mando más castigo que estar durmiendo con otra y estar soñando conmigo…”

Muchas veces me han preguntado cómo debe ser el hombre que estoy esperando. Antes podía perderme en descripciones de ensueño: alto, inteligente, sensible, bello… Hoy no tengo nada que describir, es suficiente mencionar tu nombre.

Hacía tiempo que no veía a alguien con ojos de admiración. Hoy cada vez que estoy cerca de ti, tengo que controlar mi propia felicidad para no parecer tonta sonriéndole a todo el mundo.

Hacía tiempo que no le tocaba el cabello a alguien con el deseo de quedarme a vivir en él para siempre. En tus ojos, en tu sonrisa hermosa, en tus manos masculinas. En tus ganas de luchar y de seguir escalando, que se parecen tanto a las mías.

Escucho esa voz suavecita que dan ganas de soñar y pienso qué lindo sería oirte decir que quieres quedarte. Serías recibido con honores.

Te encontré, por fin. La pregunta ahora es si tú me encontrarás a mí…

Cuantas veces he estudiado la historia de esta mujer, visto su foto en pancartas, cuantas veces he cubierto marchas por ella, entrevistado a su mamá (una mujer preciosa), a su hermana Astrid, o he escuchado mensajes que sus hijos le han enviado a través de mi radio o a través de todos los medios de comunicación del mundo… Se había convertido en un mito tan fuerte, que ya creíamos que nunca iba a ser liberada.

“Ingrid va a ser la última liberada… es demasiado importante para las FARC” se escuchaba decir por ahí . Otros decían que estaba ya muerta, otros que le faltaba poco, en fin.

Se supone que uno como periodista debe mantenerse un poco apartado del hecho para conservar la verticalidad de la noticia, pero en el caso de los secuestrados, yo he tirado esa teoría por la borda. Durante las dos liberaciones que se dieron en Venezuela yo hice mi trabajo correctamente, pero eso no impidió que sintiera con el corazón la angustia de las familias que esperaban a los secuestrados y más aún que sintiera como mío el abrazo que por fin se dieron cuando la libertad se volvió real.

Yo hacía mi noticia al aire… y fuera del aire, lloraba escondidita por allá…

Hoy al mediodía nos dieron la noticia de la liberación de Ingrid y yo no lo podía creer. No fue sino hasta que el ministro Santos mencionó su nombre que me convencí de que realmente ibamos a poder verla reunida con su mamá y hablando libremente en televisión.

Después de verla en su última prueba de vida donde la notamos cabizbaja, en una actitud de derrota, Ingrid Betancourt se muestra hoy mucho mejor de lo que nos imaginamos: con fuerza, con alegría y especialmente con la misma mente brillante. Lúcida, crítica, inteligente.

Esta tarde, lo único que lamenté de su liberación fue no haber estado ahí para ser testigo de un momento tan especial a nivel informativo y a todo nivel. Pero como siempre, los dioses mueven hilos y hacen de las suyas: recibí una llamada que simplemente decía “Estás lista? Váyase para Bogotá entonces”

Así que aquí voy, con una maleta mal hecha pero emocionada hasta la médula.

Hasta mañana. Ingrid y bienvenida a la libertad…

Jamás pensé que iba a darle la razón a Chávez alguna vez… pero ciertamente, esta es la Directiva del BOCHORNO.
El proyecto de ley de Inmigración aprobado por el Parlamento Europeo y bautizado como Directiva del Retorno plantea nuevas reglas migratorias, entre ellas la detención hasta por 18 meses de los inmigrantes ilegales mientras se procesa su deportación y una prohibición de volver a entrar a territorio comunitario europeo por 5 años.

No puedo negar que un grupo de los inmigrantes latinoamericanos y africanos han tenido un aporte negativo en Europa, pero también es cierto que los inmigrantes hacen muchas veces el trabajo que los europeos no están dispuestos a hacer, y además han inyectado juventud a un continente donde la mano de obra se vuelve cada vez más anciana y no parece querer renovarse.
Pero lo más indignante es que, al menos en Venezuela, por cada calle que uno recorre hay una panadería portuguesa, un abasto español o un restaurante italiano, amén de las grandes empresas que todas esas colonias han tenido oportunidad de construir aquí sin que nadie les dijera ni pío. Al contrario, siempre se les ha abierto las puertas y respetado mucho.
Realmente habría que recordarles a los europeos los años 40 y 50, cuando llegaban por millares a las costas latinoamericanas, sin un centavo en el bolsillo, confiando en que el Nuevo Mundo les iba a ofrecer la posibilidad de una vida mejor, o al menos, la posibilidad de no morir en la guerra. ¿Qué tal si América Latina hubiera decretado una Ley del Retorno para detenerlos y hacerlos regresar a sus países?

Ya quisiera yo ver el escándalo que se formaría si en América Latina se estableciera una ley que permitiera la detención hasta por año y medio de ciudadanos europeos.
Seríamos vistos como monstruos, estaríamos violando derechos humanos y transgrediendo los principios universales de la convivencia y todo ese cuento.
Pero si es Europa quien dicta la ley, se escuchan cosas como “Es que con los inmigrantes había que hacer algo, vale… están pasados”.

Desde que me acuerdo, he criticado intensamente las políticas de inmigración de EEUU y ese blindaje legal que imponen a toda costa para que sólo LOS ELEGIDOS puedan tener el privilegio de entrar a territorio norteamericano.
Por mí que se metan su país por el culo.
Pero ahora, ver a la Europa comenzar a implementar políticas migratorias como la Directiva del Retorno me parece una aberración. Me parece decepcionante desde todo punto de vista que, habiendo hecho casa y fortuna aquí como inmigrantes, ahora se den el lujo de detener y expulsar a nuestros ciudadanos con la simple promulgación de una ley.
Y todo esto, paralelamente a acuerdos multilaterales de comercio, cumbres euro-latinaomericanas y demás abrazos en televisión.

La amenaza de Chávez de suspender el envío de petróleo venezolano a la UE quizás no les haga ni cosquillas pues eso representa apenas el 0.9% de la importación europea. Y la solución tampoco es advertir a los inversionistas privados que sus empresas pueden ser “retornadas” a sus países de origen, de aprobarse la Directiva del Retorno.
Pero coño, con 8 millones de inmigrantes afectados … ¡algún ruido hay que hacer!

Este país es especial. La gente anda en una fiesta todo el tiempo.

De hecho, mi reporte especial de las elecciones empieza así: “Las elecciones presidenciales suelen ser un momento de tensión en cualquier parte del mundo… excepto en República Dominicana”

Aquí le llaman la Fiesta Electoral, una celebración donde todo el mundo participa, opina, sabe de historia, compara y se expresa. Eso sí, nada de incendiar la Junta Central Electoral ni caerle a golpes al vecino. Aquí la contienda es a ritmo de merengue y con una sonrisa en el rostro.

Actualización: 3 muertos en enfrentamientos electorales en Villa Vásquez, entre ellos, un exdiputado del PRD. Coño, creo que mi reportaje especial va a tener que ser modificado, al menos en el comienzo. Tanto que me gustaba… Fuck!

Sigo:

El periodismo dominicano en tiempo de elecciones pierde totalmente la objetividad. En Venezuela la gente se queja de la polarización… Jajajajajajaja!!!! vengan aquí pa’ que vean lo que es polarización de verdad!!!!!

Ayer escuché a una periodista de radio espetándole al presidente: “A Leonel que le digan sus tres vainas y se lo lleven de una vez!!! Ese mentiroso, comesolo , corrupto!!! Este viernes 16 de mayo, de que se van, se van!!!” Coño… en Venezuela si uno dice algo parecido, va preso, mínimo.

“¿No hay retaliación por parte del candidato ganador para quienes se cuadraron con la competencia?” pregunté yo ingenuamente, pensando en Chávez … “No, aquí cada quien es libre de decir lo que quiera y al periodista se le respeta mucho” me contestaron.

Será…

Lo cierto es que el ambiente es de lo más pintoresco y divertido. Con cada episodio estoy aprendiendo un poco más de la idiosincracia dominicana y su parecido con la nuestra. Me encanta estar aquí!!!

Algunas observaciones no electorales:

Aquí las mujeres tienen un culo tamaño King Size, yo creo que mojan el arroz con un poco de aguacate pa’ cosechar nalgas de catorce kilates… (Calle 13 dixit)

Todos hablan como en el Salón Belkys

Los semáforos tienen un cronómetro en cuenta regresiva que muestra cuantos segundos faltan para que cambie la luz. No recomendable en Venezuela. Siempre habrá un HDP que te toque corneta cuando falte un segundo.

Estar aquí es es como estar en un videoclip de una canción de Juan Luis Guerra: Ves los estudiantes de la UAS, carteles que te indican como llegar a San Pedro de Macorís, camiones que llevan el letrero Mudanza y Acarreo, de repente conoces una persona de Villa Vásquez (pa que en Villa Vásquez oigan este canto, ojalá que llueva café en el campo…)

La gente es de lo más amable. Es un amor, siempre están dispuestos a ayudar.

Santo Domingo es igualito a Maracaibo. Rodar por la Av. 27 de Febrero es como andar por 5 de Julio. Sólo que el taxista no escucha vallenato sino merengue trancao.

Hay fuertes problemas de energía eléctrica. Si prendo el secador, se bajan las luces del baño. El aire acondicionado enfría sólo si apago todo lo demás en el cuarto. Ayer hubo un apagón en el malecón y, según cuentan, es algo muy frecuente. Uno de los temas de las campañas electorales es que los estudiantes ya no tendrán que estudiar con velas… O sea…

Les encanta comer grasosoooooooo. Ayer en el cierre de campaña de la oposición estaba un señor vendiendo unos chicharrones enormes (cueritos en dominicano) y todos destilaban aceite. Paso.

A la naranja le dicen china. A la parchita (maracuyá) le dicen chinola.

El que vive a orillas del malecón (arriba en la foto) es el que tiene reales de verdad.

El merengue es la vida, cultura y razón de esta gente.

Bueno, creo que eso es todo. Sigo trabajando…

Pones su foto en la pared, como si no quisieras que se te olvidara su rostro. Como buscando que su mirada azul te acompañe mientras cocinas y te regale un poquito de la magia que sigue calentando tus rincones. Como si estuviera de verdad allí contigo y casi pudiera dirigirte la palabra.

Hablas de ella constantemente, como quien no quiere que su esencia deje de flotar en el aire y te llene los pulmones. Cuentas como le gustaba comer chocolate de madrugada, relatas sus historias de universidad, extrañas sus ronquidos y sigues admirando esa sangre mezclada que te enamoró para siempre.
Hablas de ella para que no se vaya… para que no se termine de ir.

La gente no se explica como una pareja hermosa como ustedes haya podido romperse. Nadie sabe cómo pudo haber sucedido, ni siquiera tú.

Y sé que tratas de seguir adelante, como lo intento yo. Repartes besos, sales a divertirte y recibes amores nuevos en tu cama… pero ninguno encaja en el molde que ya tenías fabricado en tu corazón. Conozco esa sensación… vaya que la conozco. Me he convertido en toda una experta de los amores que no encajan, que no llenan, que no son suficientes.

Eres mi sangre y te quiero… y sé que irás soltando su recuerdo poco a poco.
Pero no tengas miedo a olvidar porque, afortunadamente, aunque olvides nunca perderás el perfume de la alegría vivida, al contrario, ese siempre vendrá a reconfortarte y a inspirarte una sonrisa.
Y no te lamentarás porque se haya terminado, sino que te sentirás agradecido por haber recibido el regalo de una experiencia inmensamente feliz.

Por lo pronto, permíteme acompañarte desde lejos en esta nostalgia bonita y profunda, hasta que te des cuenta – como debo hacerlo aún yo – de que el molde que te hiciste no se va a volver a llenar. Hay que construir uno nuevo.
Pero no te apures, todo a su tiempo…

La vie en rose

Sí, muy tarde, lo sé. Pero la ví finalmente.

Debo confesar que no tenía idea de que la vida de Edith Piaf hubiese sido tan atormentada. Y vaya que esta película me tomó desprevenida con tantas desgracias concentradas en hora y media.

Es una belleza de película, aunque como ya algunos sabrán, el hecho de que sea francesa ya tiene conmigo una ventaja inmensa.

Ahora bien, La Vie en Rose me ha cautivado también por logros técnicos importantes: una recreación de época muy bien lograda, con vestuarios, carruajes, escenarios y el aire parisino de 1930; pero sobre todo, un maquillaje impresionante donde la protagonista se pasea entre la juventud y la vejez sin perder la credibilidad ni siquiera un segundo. Un maquillaje merecedor del Oscar 2008, tal como fue.

Pero a quien quiero hacer realmente una reverencia es a la actriz francesa Marion Cotillard. Al verla ganar el oscar este año, obviamente ya podíamos adivinar que su performance había sido brillante.

Pero no, cuando uno ve la película, se da cuenta desde el primer momento en que aparece la actriz, que la palabra Brillante es una palidísima descripción. La actuación de Cotillard es MAGISTRAL. De por sí, la responsabilidad de interpretar a Piaf ya era enorme. Los amantes de la Chanson Française y por supuesto, los delirantes de Piaf podían destrozarla en instantes si tropezaba en su actuación.

Pero Marion se metió en los huesos la personalidad de Piaf. Se puso sus ojos, su espalda encorvada, su boca roja, su voz inconfundible y su estillo arrogante. Y ganó. No sólo el Oscar, ganó el respeto de una actriz consagrada. Y a nivel más personal, ganó mi humilde admiración.

Si tienen oportunidad, vayan a ver La Vie en Rose (La môme) porque es magnífica. Vale la pena doblemente: por Edith y por Marion…

Para escuchar la banda sonora y saber más del filme, entra aquí: Edith Piaf- La Môme